Elige el camino difícil
“Superhéroe herido,
rocas en reproducción.
Ciclistas que distraigan,
Y Richard Clayderman en su piano sin control.”
Actualización: Fantástica parodia realizada por el programa Vaya semanita, de ETB.
“Superhéroe herido,
rocas en reproducción.
Ciclistas que distraigan,
Y Richard Clayderman en su piano sin control.”
Actualización: Fantástica parodia realizada por el programa Vaya semanita, de ETB.
España tendrá sus cosas buenas, o no, pero desde luego donde no se puede presumir es en la calidad de sus series de televisión. Las series nacionales que triunfan suelen ser comedias de situación con guiones más bien planos, de tal forma que te da exactamente igual empezar a ver cada capítulo desde el principio que desde 10 minutos antes del final. De vez en cuando hay alguna honrosa excepción, como la reciente Vientos de agua; pero en este caso, quizás se sobreestimó a la audiencia y la retiraron de antena con una de las excusas más estúpidas que se ha visto en décadas.
Mención aparte merece la nueva La que se avecina. Esta serie es una “especie” de Spin-off de Aquí no hay quien viva. Un Spin-off la española.
Los Spin-off son básicamente series en los que los protagonistas son secundarios de otras series. Algunos de los ejemplos más conocidos son Ángel, spin-off de Buffy, la cazavampiros, o Joey, que lo es de la conocidísima (por motivos que no puedo entender) Friends.
Una de las características imprescindibles de un spin-off es que se mantiene el canon. El canon de una serie es el “universo” que lo rodea. Por ejemplo, en el universo de la serie “Buffy”, los vampiros existen y son insensibles al ajo. Pues lo mismo ocurre en “Ángel”. Igualmente, los personajes que mueren en una serie también lo están en la otra, y los actores que aparecen en ambas series han de tener el mismo rol. De esta forma se asegura la continuidad, se crea un mundo consistente.
Pero estamos en España. Para hacer una serie que recuerda a “Aquí no hay quien viva”, cogen a la mayor parte del elenco original, se les cambia el nombre del personaje (”para evitar problemas con el copyright”), se les cambia el rol, se pone otro decorado y a tirar pa’lante. Ahora los gays no son gays, las madres solteras no tienen hijos, se intercambian las parejas, los frikis se tranforman en ejecutivos (aunque nadie se lo cree) y algún heterosexual se transformará en gay (tiempo al tiempo).
Eso sí, o los actores son muy malos y sólo tienen un registro, o es que se les obliga a que hagan un papel parecido (nótese el sarcasmo en la palabra “parecido”). Los directivos de la cadena deben estar felices con su invento, un “nuevo producto” que debe tener éxito asegurado, al igual que tuvo “Aquí no hay quien viva”.
Un razonamiento lógico… ¿tendrá algún fallo?
